EFE Una
operaria de la granja intentaba ayer capturar a uno de
los visones
ÉRIKA MONTAÑÉS
SANTIAGO.
Se hacen llamar Frente de Liberación Animal (y así estamparon su
firma, FLA, en el lugar de los hechos, junto a pintadas que versaban
«Explotador» o «Abajo los muros, fuera las cárceles»), pero le han
hecho flaco favor tanto a los animales que se jactan en liberar como
a las poblaciones locales de especies autóctonas, gravemente
amenazadas después de que un grupo de personas decidiese abrir, en
la madrugada del viernes, las jaulas donde permanecían encerrados
30.000 visones americanos en una granja próxima al aeropuerto de la
capital gallega.
Autoridades y asociaciones ecologistas
coinciden en tildar esta suelta de «atentado ambiental», al tiempo
que se advierte a los ciudadanos que no intenten atrapar, ni
siquiera con guantes protectores, uno de esos animales, de tamaño
inferior a un gato, porque produce mordeduras de gravedad si se
siente acosado o acorralado.
Voraz depredador
La fauna
autóctona va a resultar, no obstante, la más perjudicada, pues el
visón americano -«Mustela vison», considerado «non grato» en nuestro
país, ya que compite y desplaza al visón europeo- es un voraz
depredador de especies ligadas a masas de agua dulce y sus riberas,
por lo que el gran temor ahora, según afirmó el alcalde de la
ciudad, Xosé Sánchez Bugallo, reside en las posibles consecuencias
negativas sobre los ríos.
Además, por sus hábitos
alimentarios, esta clase de animales representa un gran peligro
cuando se encuentra fuera de su medio natural, con presas muy
variadas, como es el caso de crustáceos, reptiles, aves y pequeños
mamíferos.
«Es posible que muchos ciudadanos tiendan a
minusvalorar este hecho o incluso lo vean con cierta simpatía, o
cuando menos, con cierta tolerancia», acertó a decir el regidor
municipal, pero «la verdad es que es mucho más que una gamberrada,
es un auténtico atentado ecológico».
Grupos como la
Asociación para la Defensa Ecológica de Galicia (Adega) o la
Federación Ecologista Gallega (FEG) quisieron desmarcarse igualmente
de la acción llevada a cabo por los activistas de la FLA -entre
cuyos principios rectores se dicta que «los animales mantenidos en
circunstancias deplorables deben ser liberados de inmediato, incluso
si para ello es necesario utilizar métodos ilegales»-, pues a su
entender van a lograr el efecto contrario al perseguido. Sólo uno de
cada cien visones liberados logrará sobrevivir a duras penas,
mantienen, porque necesita de una gran cantidad de
alimentos.
Las granjas peleteras de esta especie originaria
de Norteamérica han proliferado de forma extraordinaria en la franja
costera gallega en el último lustro.